Habla con varios hombres. Son familiares de las ladronas que ya están en libertad. Una de ellas se pone los cordones. Se los han quitado en el calabozo para evitar agresiones. 
Descubrimos que el abogado también asiste a este clan bosnio. Según la policía, uno de los más profesionales y reincidentes de Madrid. Una de ellas se justifica: “Yo robo para comer, no robo millones como Bárcenas”.

Ahora actúan en la superficie, en el distrito centro de Madrid, el epicentro de los carteristas. Por aquí pasan cada día un millón y medio de ciudadanos, muchos de ellos turistas. Las carteristas saben que vienen con los bolsillos llenos. El año pasado se dejaron 5.000 millones de euros. Por eso, ir donde están esos turistas es la mejor forma de encontrarlas.

Tienen condenas por hurto desde hace más de una década y pagan multas como una de 6 euros diarios durante un mes. O les obligan a estar localizadas durante cuatro días. Después vuelven a la calle y siguen con su negocio.

Un grupo de 20 agentes se encargan de detectar y detener a los carteristas. Sólo en el último año tramitaron más de 26.000 hurtos, la mitad de los juicios por faltas de Madrid.

Multiplicado por el número de juicios que hay, sólo en Madrid gastamos casi 200 millones de euros. Es el precio que pagamos todos por la multirreincidencia, que cada vez exige más inversión y recursos. Como un departamento exclusivo para víctimas extranjeras.