Buscamos al dueño de varios locales, el gran competidor de Moreno. Descubrimos que la Interpol de Paraguay también va tras él. Marcos Montoya, un hombre sin cara, pero con muchas acusaciones: tráfico de menores, trata de personas, inmigración ilegal, secuestro, y explotación sexual. La fiscalía de Paraguay le caza con una cámara oculta. Le acusan de traficar con cinco mujeres por semana para prostituirlas en la ruta del sexo manchega.

Localizamos a Marcos Montoya en España. En su perfil de una red social cuelga fotos de vacaciones con la familia  y con toreros. Sus amigos incluso bromean con el hecho de que la justicia paraguaya lo busque. “Miren un pez gordo”, “ese es el pez que quieren en Paraguay”, escriben.

Con Montoya desaparecido de la ruta del sexo,  ¿qué empresario maneja ahora los prostíbulos? La policía asegura que es Florencio García, al que localizamos en uno de los restaurantes de la zona.La Guardia Civil entra en el local pero no lo va a detener. Aunque tiene asuntos pendientes con la justicia por tráfico de mujeres.

Los agentes le descubren cuando entran a uno de sus locales y se encuentran unos diplomas colgados en la pared. Florencio García, un ex policía que presume de sus méritos en el despacho de su prostíbulo.Seguimos al expolicía gerente de prostíbulos hacia su local. Es el mayor de la zona y aunque ha sido intervenido, sigue abierto.