Ángel Ruiz vivía en el pueblo del que era alcalde Salvador, padre de la familia Barrio, desde que tenía 18 años. Percibía una pensión y tenía una discapacidad del 60%. Tras el triple crimen, se le investigó como posible sospechoso al determinar que había escrito insultos en su tumba.

Durante el registro de su casa se encontraron unos recortes de periódico que probaban su obsesión con el caso. "Estaba obsesionado con el triple crimen y guardaba recortes de prensa del caso desde que se cometieron los asesinatos hasta tiempo después", ha indicado el periodista Iñaki Elices a Equipo de Investigación. En el vídeo principal de esta noticia puedes escuchar al propio Ruiz tras salir en libertad.