Los Mossos siguieron de cerca al exsacerdote David Vargas. Querían saber dónde tenía escondido el dinero y las obras de arte que había estafado a las ancianas. En unas propiedades a nombre del investigado, los Mossos encontraron joyas, sagrarios, libros, imágenes de santos, un cristo de más de dos metros, varios retablos, misales y vidrieras.

David Vargas contó en su declaración ante el juez que lo que había era "su biblioteca en cajas". "Y cuando yo estaba de párroco en San Vicente, el hermano director de la Salle condal era buen amigo mío, y como hacía la reforma del Palau, desmontaron la iglesia y me regalaron todas las vitrals, el retablo mayor de esa iglesia y un cristo grande que yo quité de la casa porque era muy tétrico", asegura el exsacerdote.

El hombre quedó en libertad a cambio de devolver todas las obras de arte. Sin embargo, los investigadores no se fiaban e intensificaron las vigilancias y se fijaron en otro cura, que le esperaba con una moto en la puerta de su casa.

Ese hombre llamó a los Mossos para contarles que dos días antes Vargas le llamó para que le alquilara un trastero y le guardara unas maletas. "Y cuál es nuestra sorpresa cuando abrimos estas maletas y encontramos tres millones y medio de euros, una serie de joyas, papiros, monedas de oro y diferente documentación", indica Miquel Martín, jefe de investigación de la comisaría de Les Corts.