Después de 13 días de una búsqueda desesperada, la Guardia Civil sigue a la que considera principal responsable de la desaparición de Gabriel, un niño de 8 años.

Todavía confían en que siga con vida. La sospechosa recorre cinco kilómetros, entra en una finca propiedad de la familia de su novio, el padre del pequeño.

Los agentes bordean el extenso terreno para poder vigilarla. La fotografían. Ana Julia Quezada mueve unos tablones cerca de la piscina, desentierra un bulto y lo mete en el maletero.

Los investigadores han puesto un micrófono en el coche. Minutos después de salir de la finca recibe una llamada de un periodista, amigo de la familia. "Soy Ana, escucha, es que estoy conduciendo. No puedo hablar mucho. Ahora le digo a Ángel que te llame, ¿vale? No puedo hablar, que tengo aquí a la Guardia Civil y al final me van a parar", le dice.

Durante más de una hora, Ana Julia conduce sin rumbo, habla sola: "¿Dónde lo puedo llevar yo? ¿a un invernadero?".

La Guardia Civil cree que busca un sitio donde deshacerse de Gabriel, el pescaíto. "¿No quieren un pez? Les voy a hacer un pez, por mis cojones", se le oye decir. Antes de que entre en su casa, la detienen.