Carlos Aranda vive en El Palo, un barrio marinero de Málaga donde el exjugador se crió, y el lugar se realizan las apuestas de un choque entre el Huesca y el Nàstic que hicieron saltar las alarmas de una posible trama de amaños de partidos.

Allí localizamos a Aranda. Es fácil cruzarse con él por el barrio. Pese a que le acusan de encabezar una organización criminal dedicada al amaño de partidos y al blanqueo de capitales, en El Palo no se esconde, ya que se siente cómo porque es el lugar donde se ha criado y donde dio sus primeras patadas al balón. Con solo nueve años se quedó huérfano y fueron sus tíos quienes se hicieron cargo de él.

Al preguntar a los vecinos de El Palo por Carlos Aranda, uno de ellos responde que "hay muchos que le conocen a él y a su familia", mientras que otro pide que dejemos "de filmar". "Sigue filmando, capullo", dice, amenazando a los reporteros de Equipo de Investigación.