"Si eres homosexual, dentro te acribillan. Me acorralaron en un baño, me pegaron diez personas, lo supieron y no pasó nada": así recuerda un exmiembro de REMAR su calvario dentro de esta ONG.

Entró en la organización con su madre, cuando él solo tenía dos años y fue precisamente a su madre a quien culparon de que él fuera gay. "Le decían que la culpa de que yo fuera homosexual era de ella por no haberse quedado con mi padre, aunque mi padre le pegara", recuerda.

Además, denuncia que "en predicaciones contra la homosexualidad" le llamaban a él como ejemplo y que ha tenido "oraciones y exorcismos por ser homosexual para que se fuera el diablo de la homosexualidad".

Según la autobiografía del creador de REMAR, en la ONG además de rehabilitar a toxicómanos, también rehabilitan a ladrones, borrachos, heroinómanos, homosexuales, prostitutas, asesinos, esquizofrénicos, paranoicos, suicidas, melancólicos, depresivos, fornicarios, adúlteros, blasfemos, crueles, sarcásticos, sádicos, masoquistas, tatuados, mutilados, enfermos de sida...