Equipo de Investigación viaja al lugar de donde procede el sapo que cautiva a Nacho Vidal, al desierto más caluroso del mundo: el de Sonora, en México. Los cárteles de Sinaloa se han instalado allí. El sapo solo se encuentra en esta zona estratégica para transportar la droga hasta Estados Unidos. Esta especie se localiza cerca de las luces, donde se alimenta de su manjar predilecto: los mosquitos.

El cazador de estos anfibios es Octavio Rettig, conocido como 'el profeta del sapo'. Él extrae el alucinógeno presionando sobre las cuatro glándulas del anfibio. "Normalmente, voy recogiendo los sapos, exprimiendo las glándulas en un cristal y liberándolos para que el día de mañana yo pueda regresar y poder hacer el mismo trabajo de colecta", cuenta a los periodistas del programa. Octavio explica además cuánto tardan los sapos en producir ese veneno.

"Algunas semanas, pero su ciclo de vida hace que solo se puede recolectar medicina una o dos veces de cada sapo porque ellos se entierran y no salen hasta la siguiente temporada". Llama la atención que en ningún momento habla de la polémica sustancia como "veneno". Él lo llama "medicina". Rettig, que afirma ser médico, cirujano y partero graduado en 2002, ha convertido su casa en un centro de rehabilitación.

Ha explicado qué métodos emplea para ayudar a sus "pacientes". "Principalmente yo trabajo con adictos a drogas químicas, personas que están usando metanfetaminas, cocaína, alcohol, o que están abusando de los medicamentos, de la comida". Durante la entrevista, Rettig también desvela que habló con Nacho Vidal por teléfono tras conocer la muerte del fotógrafo José Luis Abad en un ritual del sapo.

"Sé por boca de Nacho Vidal que la persona ya había tomado la medicina un par de veces y bueno, en esta medicina hay riesgos, como todo en la vida. Hay personas que fallecen en una cancha de fútbol de un infarto", ha explicado 'el profeta del sapo', que ha insistido: "Las medicinas también tienen su riesgo. Hay gente ha muerto, y va a morir haciendo el sapo también".