El crimen de Miriam Vallejo sigue siendo un misterio tres años después. Sucedió en enero de 2019 en un camino rural de la localidad de Merco, en Madrid, mientras paseaba a sus perros. Su cadáver fue encontrado por un ciudadano con 89 puñaladas.

"Llamo porque he encontrado a una persona en el suelo. No parece estar bien. Está tirada en el suelo. Tiene cuatro perros por aquí preocupados. Está mirando boca arriba. No está bien. Vengan lo antes posible", dijo este hombre en su llamada al 112.

El primer sospechoso del asesinato fue Sergio Sáez, el novio de la compañera de piso de Miriam. El joven fue detenido en agosto de 2019 y el juez decretó su ingreso en prisión provisional.

A pesar de ello, Sáez salió en libertad el 20 de diciembre de 2019, 11 meses después del crimen, por falta de pruebas contra él. De hecho, en su declaración ante el juez a la que tuvo acceso laSexta, el acusado se mostró tranquilo y con una respuesta para todo y aseguró que el día de los hechos nunca hubo "ningún tipo de relación íntima" con la víctima ni de "acercamiento" por su parte.

Según explicó el abogado de Sáez en enero de 2020, la "investigación de la Guardia Civil en este caso" tuvo "muchos defectos" y sugirió la posibilidad de que en el crimen hubiera "más de un culpable" porque "una testigo auditiva" escuchó "con nitidez" cómo Míriam Vallejo pidió ayuda "en plural": "¡Soltadme, dejadme!".

La investigación dio un giro a finales de diciembre de 2020, cuando apareció un nuevo investigado en el caso. Se trata de Alberto Berzosa, un toxicómano residente en Azuqueca que confesó el crimen a varios monitores del centro Remar de San Martín de la Vega, una ONG para ayudar a personas en situación de exclusión social, a la que acudía para desintoxicarse.

Alberto, que ya había sacado el tema del crimen de Míriam Vallejo con un voluntario, les dijo a otros compañeros que no podía dormir por las noches porque se atormentaba, que había algo que le impedía conciliar el sueño.

Además, le envió cuatro mensajes de WhatsApp a un trabajador del centro. "Nunca duermo, nunca sé por qué, pero me voy a comer todo. Llama a la Policía, mira el nombre. Míriam Vallejo", se podía leer en ellos.

No fue hasta el día 29 de diciembre de ese año cuando en otros mensajes enviados a otro voluntario de Remar, confesó el crimen: "No sabes lo que he hecho Oscar. No tenéis ni idea... Te dije una vez que no podía dormir por las noches, la maté, no sé por qué. Lo hice. Esto es mi condena y no se por qué coño estoy tan enfermo. La maté. 68 puñaladas".

Según les dijo a los monitores, conoció en la cárcel a Sergio, el primer acusado del crimen, una situación que le parecía "injusta" porque "era imposible que el chico al que acusaban la hubiese matado por el fragmento de tiempo".

Tras hacer estas revelaciones, los monitores pusieron los hechos en conocimiento de la Guardia Civil el 29 de diciembre de 2020. Desde entonces, la Benemérita ha tomado declaración a estos trabajadores y ha comprobado que Berzosa pudo coincidir en la cárcel con Sergio. También que el teléfono que habitualmente usaba está posicionado bajo antenas compatibles con el lugar del asesinato en horas próximas al crimen.

El juez le dio credibilidad al relato pidió una declaración de este hombre y muestras de ADN en calidad de imputado. A pesar de ello, a día de hoy no hay ningún condenado por el brutal asesinato de la joven. Este viernes, Equipo de Investigación analiza todas las claves de este crimen sin resolver: ¿Quién mató a Míriam?