No había salido de Lanzarote antes de ofrecerse a ser correo de la droga. A Jacqueline le iban a pagar 6.000 euros. Llevaba un kilo “pero creo que me utilizaron como cebo”,asegura. Nunca había andado con droga.

Tiene una hermana de poco más de un año y otro hermano de siete, su madre apenas podía mantenerlos y ella con lo que ganaba en  sus dos trabajos, en un restaurante colombiano y en una discoteca, no le daba para ayudar en casa. Cuenta que un día antes, le confesó a su madre lo que iba a hacer y le suplicó que no lo hiciera.

Jacqueline explica las peleas que se llevan a cabo en el pabellón y los cortes que se hacen las propias presas. También habla de los narcos. Ellos le llamaron una vez para amenazarla para que no contara nada “porque se meterían con mi familia”. La policía le intentó sacar información pero, al igual que los narcos eran culpables, ella también lo era.