Hay más problemas de lo que parece en la cárcel Modelo, como la presión de los guardias. “Se aprovechan de todo y siempre pidiendo dinero”, asegura Jonathan, un catalán de 33 años.

En su celda tiene dibujado un corazón con sus seres queridos. Entre ellos, su futura mujer y el de sus dos hijos. Tardó 15 días en comunicarse con ellos. “No se esperaban que yo hiciera estas cosas para poder ayudar a la familia”.

Le pagaron todo y le metieron casi siete kilos en dos pañaleras. Supuestamente detectó la droga un perro y se confirmó cuando el guardia con el chuzo pinchó las pañaleras y salió la punta blanca. “El guardia me obligó a sacar la lengua para limpiar el pincho”, explica.