Es uno de los españoles afortunados. Antonio tiene hasta ‘vitrocerámica’ y ‘vajilla’ en su celda. La primera es un brasero con dos cables y la segunda son las chapas de la bebida que las utilizan de cuchillos. Ahí dentro pasan mucha hambre.

El español goza de comodidades que el resto de españoles no gozan. Asegura que lleva ya un año y que tiene dinero. “Esta cárcel es todo corrupción. Si tienes dinero va bien si no tienes dinero aquí no haces nada”.

Ha pedido cumplir la condena en España, pero es un proceso largo y que  requiere dinero. Gana dinero gracias a su padre. “Es mi banco”. Le mandan 300 euros al mes para que él viva bien. “Aquí vale todo dinero”.

Su familia siempre ha estado a su lado pero “yo he hecho mi vida y ahora me doy cuenta de que sin ellos no somos nada”. “Nunca a mi padre le he dicho que le quiero y ahora se lo digo cada vez que hablo con él. Me he dado cuenta aquí”. Con su padre “no encajaba bien” y ahora “es la persona que más falta me hace a mi lado”.