Conocer el coronavirus es la primera premisa para poder combatir su avance por el cuerpo humano. A pesar de que se han difundido numerosas recreaciones de la forma del virus, ya se ha logrado realizar una imagen que corresponde a la realidad morfológica del mismo.

La imagen, mostrada por Mario Viciosa en el plató de El Objetivo, muestra "una parte relevante" del coronavirus, concretamente una de las puntas de la corona, la que le permite abrirse paso en una célula para colonizarla y así poder tomar vida.

Y es que el virus es una especie de 'zombie', necesita de células para poderse reproducir. Al no ser un ente vivo, no se le puede matar, como sí se podría hacer con una bacteria, que es combatida con antibióticos.

Así, lo que realmente puede proteger a la población es una vacuna. Ya hay numerosos laboratorios trabajando en ella, entre ellos el CISC, en España. El método genético del equipo español del CSIC se orienta a fabricar un virus de orientación, copiando las letras de su ARN. Escogiendo solo algunas de sus partes, evitando las dañinas, se puede generar un ADN de encargo e insertarlo en cromosomas artificiales de bacterias, que quedan ocupados por este 'virus fake'.

Estos cromosomas ya están listos para conquistar, a su vez, cultivos de células, como harían en un organismo animal. Así, el virus toma forma sin hacer daño, propiciando la inmunidad, como cualquier otra vacuna.

¿Cómo avanza el coronavirus por el cuerpo humano?

Según ha podido dilucidar un grupo de investigadores chinos, [[LINK:EXTERNO|||https://www.lasexta.com/noticias/internacional/asi-actua-el-coronavirus-en-el-interior-del-cuerpo-humano-la-explicacion-cientifica-de-la-enfermedad_202003055e610923246928000197b019.html|||el virus se ha introducido en nuestro cuerpo por unas células]] que tenemos en el corazón, los intestinos, el riñón o los pulmones. Concretamente, a través de una proteína que se llama ACE 2, una especie de 'cerradura' que da paso al interior del cuerpo humano.

Es precisamente la estructura del COVID-19 la que ha permitido su entrada en el cuerpo humano. Sus prolongaciones, similares a unas agujas, que se han convertido en una 'llave maestra' capaz de abrir esa 'cerradura': la atraviesa y ordena que multiplique sus partículas. De este modo, la célula se infecta y el virus se dirige entonces a otras células, repite la operación y logra así expandirse.