Una de las imágenes más humanas que ha dejado esta semana es la de una cooperante de la Cruz Roja, Luna, abrazando a un migrante de origen subsahariano que estaba exhausto y temía por la vida de un amigo. Pero por este abrazo Luna ha recibido acoso y críticas que le han llevado a cerrar sus redes sociales. El arzobispo emérito de Tánger ha reflexionado sobre esos malos comentarios haciendo referencia a unas palabras de Magdalena Sánchez Blesa, diputada socialista, que manifestaba inmensa tristeza por la degradación a la que puede llegar el ser humano cuando interpreta un gesto de ternura y de acogida y lo ensucia.

Y en este contexto, el religioso añade: "Ensuciar la belleza está al alcance solo de mentes perdidas, de humanidad extraviada". Así, reconoce que "uno sueña con ser Luna, con ser aquel guardia civil que vimos salir del mar con un bebé en los brazos, o el soldado que se llevaba a cuestas a un chiquillo". "Esa es la humanidad que todos queremos ser. Lo demás es para sentir tristeza e intentar salvar a esas personas, los verdugos", ha añadido en El Objetivo..