Los ajustes en las pensiones están provocando que algunos 'baby boomers' se aprieten el cinturón para que se preparen ante lo que les espera. Como explica El Gran Wyoming, en la firma del acuerdo de las pensiones se ha habilitado un bolígrafo por cada firmante por protocolo COVID-19. Tras firmar, todos debían dejar su boli sobre la mesa, pero algunos miembros de la generación 'baby boom' han tenido un comportamiento llamativo.

El primer ha sido Pepe Álvarez, secretario general de UGT, que se ha guardado el boli sin reparos en el bolsillo interior de la chaqueta con toda la naturalidad. Pero no ha sido el único, el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, al terminar de firmar no dejaba el boli sobre la mesa y en cuanto pudo "traca a la buchaca". "Así estamos, tangando bolis. ¿Qué será lo siguiente, llevarse el cáterin en un tupper? La próxima reforma va tener que ser para poner una cadenita a los bolis".

La intrahistoria del momento en el que Garamendi llora

El presidente de la CEOE no ha podido evitar emocionarse al sentir el respaldo de los empresarios por sus palabras sobre los indultos. Pero Dani Mateo desvela que ha habido un hombre que ha roto el bonito momento.