Problema de la vivienda
Pepita y Vicente, viven en un hogar compartido gracias a una ONG: "Si no compartiéramos, estaríamos en la calle"
Andrea Ropero ha podido charlar con estos dos jubilados que comparten piso gracias a la ONG 'Hogares Compartidos'. Sus pensiones no les permitían alquilar un piso o una habitación y esta organización les permitió acceder a una vivienda de alquiler.

Uno de los mayores problemas de nuestro país es la vivienda. Los precios de los alquileres siguen subiendo y esto ha hecho que la ONG 'Hogares Compartidos' lleve a cabo una iniciativa para facilitar el acceso a la vivienda de alquiler a personas jubiladas y, de esta manera, paliar su soledad y las dificultades a las que se enfrentan para encontrar una vivienda debido a sus bajos ingresos. Andrea Ropero ha charlado con Pepita y Vicente, dos usuarios de esta iniciativa.
Pepita tiene 80 años mientras que Vicente tiene 63. Ellos comparten piso con otras dos personas más. "Hay cuatro habitaciones y los cuatro estamos en la misma situación: no tenemos suficiente economía para acceder a un alquiler", explica Pepita. Esta mujer señala que te piden, por una habitación 500 euros y ella cobra una paga de viudedad y, con ese coste, no le quedaría apenas dinero para comer.
Ella vivía de alquiler, pero, con la subida del precio, ya no pudo pagar. "La señora del piso me dijo que no me lo podía dejar más barato", explica. Para ella fue una gran impotencia que su casera la echara del piso ya que ella pagaba "religiosamente" su alquiler.
Vicente, por su parte, también le echaron del piso en el que estaba y con su pensión no podía pagar una habitación o alquilar un piso. "Acudí a la Asistencia Social y me pusieron en contacto con la ONG", añade. "Ahí volvió Vicente otra vez", añade.
Ambos se vieron obligados a compartir piso. Vicente explica que salir de su cuarto y ver que no era su casa y que no estaba solo, "te sientes un poco raro". "Luego, la verdad que fueron muy pocos días, enseguida me encontré a gusto", indica. Él se siente acompañado para cualquier cosa que quiere hacer y sus compañeros le sacan del atolladero.
Pepita lleva un año, mientras que Vicente lleva tres. "Vicente me cayó muy bien, porque lo vi una persona muy sincera, muy tímido y dije 'pues yo como soy más abierta, ya verás como hago buenas migas'", afirma. Vicente señala que Pepita es una persona con la que se compenetra muy bien porque él es muy callado y ella más habladora.
Ella no se plantea dejar de compartir piso. "Aquí estoy arropada, pero, si me voy a un sitio sola, ¿qué podría ser de mí con tanta edad?", plantea. Vicente, por su parte, tampoco se plantea dejar de compartir ya que se siente agradecido.
Sin un hogar compartido "estaríamos en la calle", se sincera Pepita. "Es necesario, lo necesitamos por no tener medios económicos", añade. "Para mí es una seguridad", expone. "Las personas que somos tan mayores no tenemos para otra cosa y ellos, con su solidaridad, nos están proporcionando una nueva vida", concluye.
*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.