La frontera del sur de Estados Unidos con México vive una crisis tan gorda como la de las caravanas de la miseria de 2019. Guillermo Fesser, corresponsal de El Intermedio, explica que hay miles de desesperados que están cruzando los 3.150 kilómetros de frontera, y que "es gente que no necesariamente viene con la vista en la tierra prometida, sino mirando hacia el infierno que se dejan atrás y por el que muchos arriesgan la vida".

Afirma el periodista que la crisis no es nueva y el viento le devuelve en la cara a Estados Unidos su escupitajo. Y es que los migrantes vienen huyendo de Guatemala, Honduras o El Salvador, países en los que Estados Unidos intervino en el pasado acabando con sus democracias.

Ante esta situación, Fesser cree que el país necesita una nueva Ley Migratoria y que las políticas que ha iniciado Joe Biden no se están notando para los adultos, que son mayoritariamente exportados, pero sí para los niños. El actual presidente de EEUU ha cambiado la política de separación y de deportación inmediata y hay "un efecto llamada": "Este mes hay un 163% más de familias con niños. Si vienen con niños es mas difícil que les deporten y si vienen solos se quedan sí o sí", cuenta el periodista. Y añade: "Biden, sin quererlo, está haciendo que los niños se separen de sus padres antes de cruzar".

El arduo camino de los migrantes sudamericanos

La mayoría de ellos acaban deportados o en prisión cuando alcanzan alguna ciudad estadounidense. Sin embargo, para llegar hasta allí tienen que cruzar extensiones de desierto. Muchos se quedan por el camino. Puedes ver los impactantes testimonios de los residentes de Texas en este vídeo.