Achraf Joukh y Mohamed Ahmidout son dos de los jóvenes que han pasado por el centro de acogida de Rada de Haro, un pequeño pueblo de Cuenca que ha visitado la periodista Andrea Ropero. Aunque ahora al ser mayores de edad ya no viven allí, sí que han continuado su vida en la localidad, trabajando y labrándose un futuro.

Uno llegó de Marruecos con tan solo 14 años en patera, para buscarse un futuro y mejorar la situación de su familia. El otro dejó Marruecos con 13 años y entró por Ceuta, con la esperanza de un futuro mejor. Cuando llegaron, como han explicado, se pensaban que irían a una ciudad grande, pero acabaron en el pequeño pueblo. Aunque fueron mucha las tentaciones para irse a un sitio más grande, con más ocio y con más gente, "aquí había gente buena trabajando y con sus consejos" aguantaron hasta el día de hoy, reconocen.

Ahora, Mohamed trabaja como ganadero y vive en una casa de alquiler, y Achraf trabaja también en la ganadería y vive en la casa de su jefe. Ambos envían dinero a sus familias, a las que no ven desde hace años: "Están contentos y orgullosos, me animan a que siga con lo que estoy haciendo para mejorar la situación", ha reconocido uno de ellos.

Lo cierto es que, como ha podido saber Andrea Ropero, el centro de acogida del pueblo no solo les ha cambiado la vida a ellos, también a los 49 habitantes de la localidad, quienes han contado lo mucho que valoran la ayuda de estos menores, especialmente la que prestan a los más mayores.