Algunas empresas han aprovechado las ayudas del Estado de los ERTE por coronavirus para sacar tajada. Es el caso de una mujer, que ha querido compartir con Andrea Ropero su experiencia tras estar metida en un ERTE fraudulento, denunciarlo anónimamente y ser despedida. En abril, cuando todos los trabajadores de su empresa estaban ya en teletrabajo, los jefes les comunicaron que estaban en un ERTE de reducción de jornada al 70%, pero ellos debían seguir trabajando ocho horas "para mantener la empresa a flote". La empresa se ahorraba así el 70% de su sueldo, que lo pagaba el Estado.

Como se sentía mal por, cuenta, "estar cobrando dinero que legítimamente no le pertenecía", decidió denunciar a su empresa a través del sindicato. "Pensé que todo el dinero que se estaba llevando la empresa era inmerecido y que al final no iría a Sanidad, a escuelas o pensiones", cuenta, sobre los motivos que le llevaron a tomar esa decisión. Asegura que se sentía "igual de culpable".

En otra ocasión, Andrea Ropero entrevistó a dos personas que todavía no han recibido el Ingreso Mínimo Vital. "Una persona me ingresó 50 euros por Facebook sin conocerme", confesó entre lágrimas una madre que busca ayuda urgentemente.