El final de la década de los años 90 trajo una desagradable sorpresa para el deporte español con el fraude paralímpico. El periodista Antonio G. San Martín recuerda cómo comenzó el escándalo: "A raíz de una fotografía que sale en el diario 'Marca' cuando la Selección Española de Baloncesto Paralímpico consiguió la medalla de oro, A partir de ahí, empiezan a saltar las alarmas".

"Todos sabíamos que no eran discapacitados. Como colaborador de la revista 'Gigantes', lo primero que hice es llamar a mi redacción y contar la historia", explica San Martín. Una redacción en la que también estaba Quique Peinado. "Recibí la llamada de San Martín alertando de que la Selección era un tongo, eran jugadores conocidos en el ambiente del baloncesto madrileño", destaca Peinados.

Excepto dos componentes, los demas no tenían ningún tipo de discapacidad. "Los jugadores empiezan a comprender la gravedad de lo que han hecho y que se les viene encima algo muy gordo", afirma Quique Peinado mientras que su compañero Antonio recuerda que, incluso, recibió una llamada desde Sidney "de uno de ellos para que paráramos la información como fuera".

El principal implicado, según cuenta San Martín, fue "Fernando Martín Vicente": "El objetivo era llenar las arcas de la Federación a base de medallas pero el dinero obtenido se quedó en el bolsillo del propio Martín Vicente". Por su parte, Quique Peinado recalca que "lo más triste es que pagaron los que menos tenían que hacerlo".

Ramón Torres, exjugador de la Seleccion Paralímpica y uno de los dos únicos jugadores con discapacidad en el equipo habla en Dónde estabas entonces: "Ser de la Selección era un sueño, pero notar que los demaás no son como tú es un poco complicado". Además, Torres afirma qu "tratar a esa Selección como si fuera basura", le "hace sentir mal": "En el juicio me dí cuenta de que ellos cobraban mis becas por mí".