A todos nos habían contado el 'procés' catalán, tanto los políticos como los medios de comunicación, pero no todos sabíamos cómo se está viviendo a pie de calle. 'Bienvenidas al norte y Bienvenidas al sur' quería saber responder a esta pregunta con certeza emitiendo sus cuatro entregas. Así, la primera emisión se centró en comprobar si es posible hallar puntos de encuentro a través de la convivencia y el diálogo.

Para ello, siete mujeres andaluzas (Eugenia, Sagrario, Mª Antonia, Magdalena, Isabel, Teresa y Loli) viajaron a Cataluña acogidas en sus casas por otras siete mujeres catalanas (Mercè, Montse, Remei, Rosa, Cèlia, Carmen y Rosario). La conversación que tuvieron dos de ellas (Magdalena y Remei) sobre la situación catalana no dejó a nadie indiferente: "Debemos salir de las formas del patriarcado y usar unas más femeninas e integradoras".

La sorpresa fue que más allá de conocer la realidad política de sus visitantes y anfitrionas, en las conversaciones entre las catalanas y andaluzas aparecían muchos temas comunes que todas ellas comparten como las preocupaciones por sus hijos y nietos, por la desigualdad entre hombres y mujeres, las pensiones, el empleo… Eso sí, nunca perdiendo el humor: "Si a mi marido le digo 't'estimo' me manda al coño".

Un tema que no pudo faltar en las conversaciones en Cataluña fue la violencia entre Policía e independentistas durante el 1 de octubre. A pesar de que no se pusieron de acuerdo, Montse y Loli escucharon sus opiniones: "Los policías ya venían cantando 'A por ellos', nos tenían ganas", destaca la catalana, mientras que Loli asegura que "se veía violencia por parte de los dos".

Además, las protagonistas del programa visitaron el Parlamento Catalán, donde se encontraron con el presidente de la institución, Roger Torrent (ERC), la jefa de la oposición, Inés Arrimadas (Ciutadans), y con Miquel Iceta (PSC). La tensión se palpaba en alguna de esas conversaciones, y es que las protagonistas no se mordieron la lengua en ningún momento y lanzaron preguntas incómodas para todos ellos...

En esta visita a Cataluña, las andaluzas conocieron el significado de los lazos amarillos, aprendieron que 'querer independizarse no significa no querer a España' y se indignaron con la cantidad de peajes para llegar. Tocaba volver a Andalucía, algo que a algunas les daba 'miedo' por si alguien decía algo molesto a sus amigas catalanas: "Hay mucho anticatalanismo", comentaban antes de llegar.

Pero no hubo problemas a su llegada. El primer día en Andalucía, las catalanas más independentistas se encontraron con José Rodríguez de la Borbolla, expresidente de la Junta de Andalucía, y mantuvieron una discusión con él a raíz de unas declaraciones del político en las que menospreciaba a los independentistas catalanes:

Para romper tópicos, las mujeres catalanas conocieron la realidad de muchos jornaleros andaluces en una explotación agraria. Ahora, ya saben las duras condiciones de trabajo que sufren y, por fin, descubrieron si es cierto eso de que "los catalanes pagan impuestos para que los andaluces se pasen el día en el bar mientras cobran el PER", como dijo un destacado político catalán.

Pero si hay algo que realmente ha unido a estas catorce mujeres ha sido la sororidad. Hay algo que creen que debe cambiar para poder acabar con el machismo en la sociedad: la educación. Así lo comentaban en una de sus charlas por Andalucía:

Y parece que sí, que han roto los tópicos, que se han conocido y que han tendido puentes entre ambas sociedades. Nos han enseñado que escuchando se entiende todo mucho mejor y es que la ideología política de cada una no tiene que ser una barrera en las relaciones. Así lo explicaba Eugenia Parejo, la sevillana que ideó toda esta aventura: "Lo que ha quedado claro es que nos entendemos mejor. Seguimos pensando lo mismo cada una, lo cual es de puta madre".