Los datos del IPC reflejan que los precios de los alimentos se han disparado a un 16,6% mientras que la inflación ha subido solo una décima en febrero, situándose en el 6%. Unas cifras que Fernando González Urbaneja ha reconocido en Al Rojo Vivo que entran dentro de lo que "esperábamos".

"El IPC se disparó a mediados del año pasado por la factura energética, que tenía un origen fundamentalmente en el gas, en las emisiones de CO2 y el petróleo", ha recordado. Una situación que ha indicado que supuso "un puñetazo a toda la economía española".

Una situación que todavía estamos pagando. Sin embargo, el experto se ha mostrado optimista sobre lo que nos depararán los próximos meses. "Si no hay oscilaciones en el precio del gas o del petróleo, que parece que no, vamos a tener en marzo una inflación al 4,5%, que ya es más manejable", ha explicado.

Además, a finales de año pronostica que esa inflación ya habrá bajado hasta el 4%. "De manera que los negros nubarrones de diciembre del año pasado, cuando veíamos dos dígitos, se van a transformar", ha aclarado. Por tanto, ha pedido "calma" y "grandes dosis de serenidad".

En cuanto al precio de los alimentos, ha reconocido que es normal que se haya producido esa gran subida. "Los alimentos tienen un proceso de impacto de los precios energéticos extraordinario y ese impacto tan fuerte se ha filtrado a todos los alimentos elaborados", ha destacado.

Una "tragedia" que cree que hay que combatir con la subida razonable de los salarios. "Si entramos en una carrera de aumento de salarios haremos una realimentación de la alimentación y nos acabaremos comiendo a nosotros mismos. Subidas moderadas de los salarios y pensemos que es posible que a finales de 2024 haya una inflación del 2%", ha desvelado.