El párroco Baez se ha hecho conocido en las últimas horas por sus declaraciones machistas tras culpar del asesinato de Olivia y Anna, las niñas desaparecidas en Tenerife, a su madre y sus "infidelidades". En concreto, acusó a Beatriz Zimmermann, madre las pequeñas, de "dar a sus hijas a quien no las engendró" y habló de Tomás Gimeno como una víctima de su ruptura. Ante la gran indignación que han provocado sus palabras, ha intentado defenderse.

"Simplemente soy católico, creyente y cristiano, y expongo la doctrina de la Iglesia: el matrimonio ha de ser indisoluble, hay que ser fiel y punto", ha señalado en primer lugar para, instantes después, matizar sus nuevas declaraciones: "Ahora, si no son católicos, que tengan lo que quieran. Pero estas situaciones se pueden evitar, es lo que he dicho".

Para el 'padre' Baez, se "han tergiversado, cambiado, añadido y quitado" sus declaraciones sobre la madre de Anna y Olivia, afirmando que le "hacen responsable de cosas que no" ha dicho, aunque lo cierto es que sí se expresó de dicha manera. Así se ha expresado en un intento por despejar la ola de críticas que ha recibido a raíz de sus declaraciones.

Un usuario de 'Change.org' ha lanzado una petición para que le destituyan como sacerdote por sus indignantes declaraciones, pero la cosa no ha quedado ahí. La Fiscalía Provincial de Las Palmas se encuentra investigando si sus palabras en diversos medios de comunicación y redes sociales merecen la calificación de infracción penal. Además, el Obispado de Canarias ha expresado su rechazo a lo que dijo Báez.

"Lamentamos profundamente y pedimos perdón por el dolor que estas declaraciones han ocasionado. Rechazamos y desautorizamos dichas opiniones personales que no reflejan los sentimientos de esta comunidad eclesial". Más allá, hasta el presidente de la región, Ángel Víctor Torres, ha condenado igualmente estas palabras y ha anunciado que su Gobierno actuará para que estas manifestaciones "no queden impunes".