Simone Biles se retiró de la final por equipos de gimnasia y no participará en la individual de este jueves. Los Juegos Olímpicos han perdido así a una de sus grandes estrellas, que todavía podría disputar cuatro nuevas finales.

"Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar", expresó en rueda de prensa tras tomar la decisión de no disputar su primera final.

No es ni mucho menos el primer deportista que habla de la salud mental. Otros como Andrés Iniesta, Michael Phelps, Ricky Rubio o Naomi Osaka también confesaron que padecieron ansiedad. El caso más triste es sin duda el de Robert Enke, futbolista que se suicidó en 2009.

Uno de los momentos más sonados en España fue el de Iniesta, que justo antes del Mundial de 2010, donde España se proclamó campeona del mundo, atravesó un momento dramático. La muerte de su amigo Dani Jarque fue uno de los detonantes de aquella situación.

Rubio, por su parte, también confesó que padecía ansiedad tras el fallecimiento de su madre. "Le eché la culpa a todo. Pasé por una depresión", dijo el base de la selección española.

Otro ejemplo es el del mayor medallista de la historia de los Juegos Olímpicos, Michael Phelps. Confesó en 2014 que había sufrido hasta cuatro depresiones por la presión de la alta competición.