La primera norma es básica: llamar al 112. Es la principal recomendación en caso de ver humo o sospechar que puede hacer un incendio cerca. Esa llamada puede guiar tus pasos posteriores, además de ser la mejor vía para informar del fuego y activar el dispositivo de extinción del mismo.

Es importante también fijarse en la dirección del fuego y, a partir de ahí, planear una vía de escape y elegir la zona con menos vegetación para abandonar el lugar del incendio. Es clave alejarse del lugar y hacer siempre en sentido contrario a la dirección del viento.

Si el fuego te pilla en la montaña, subir nunca es buena opción. Conviene siempre correr ladera abajo porque el fuego tiende a siempre a subir y puede acorralarnos con mayor facilidad.

Si no distingues con claridad lo que te espera al otro lado del fuego, conviene no saltarlo ni cruzarlo. Únicamente hazlo en caso de necesidad si no queda alternativa; eso sí, trata antes de mojar tu ropa y proteger tu cabeza y cuerpo con tejido humedecido.

Si te ves rodeado por el fuego, trata siempre de situarte en terreno ya quemado. Si las llamas ya están demasiado cerca y no hay opción de huida, túmbate en el suelo y cubre con tierra la mayor parte posible de tu cuerpo.

Qué hacer si el incendio te pilla en el coche

En caso de que el fuego nos sorprenda al volante, conviene cerrar las ventanillas, encender los faros y retroceder siempre que percibas que el peligro va a más.

Cómo actuar si te pilla en una casa

En este caso se recomienda cerrar persianas, humedecer el jardín en la medida de lo posible y poner toallas húmedas en las rendijas y bajos de las puertas de la casa. También es importante permanecer en la parte más baja de la casa hasta que lleguen los bomberos.

Sobra decirlo pero conviene apuntar que lo fundamental y más importante en cualquiera de las situaciones de incendio es mantener la calma y la cabeza fría para pensar siempre con claridad. Aunque parezca complicado, te puede salvar la vida.