Hay un gesto de los árbitros que nos hemos acostumbrado a ver y que, para bien o para mal, es capaz de cambiar el signo de cualquier partido. Es ese gesto en el que el colegiado dibuja con los dedos en el aire una especie de pantalla rectangular: quiere decir que no está convencido del resultado de una acción del juego y quiere recurrir al VAR para asegurarse de su decisión.

El VAR no es más que una ayuda técnica en la que se apoya el árbitro para afinar aún más en su labor. Las siglas lo dejan claro: hablamos del “árbitro asistente de vídeo” (en castellano) y consiste en un equipo de tres árbitros que supervisan todo lo que ocurre en el terreno de juego desde una sala en la que cuentan con la señal en vídeo de todas las cámaras de la retransmisión.

En la sala hay un árbitro de Primera División, un árbitro asistente también de Primera División y un operador de vídeo.

Cuando el árbitro de campo reclama la ayuda del VAR con el gesto que definíamos anteriormente es que necesita revisar una jugada concreta. Aunque esta comunicación es bidireccional: el VAR también puede contactar con el colegiado principal del partido cuando percibe algún error claro. Árbitro y sala del VAR están en permanente contacto.

Pero el VAR sólo es cosa de ellos, del árbitro y la sala de videoarbitraje. Esto quiere decir que ni jugador ni técnicos pueden pedir que se revise una jugada; de hecho, pueden ser incluso amonestados por el colegiado si insisten mucho en que una jugada debe ser revisada por el VAR.

Cómo funciona el VAR

Una vez el árbitro traslada sus dudas en torno a una jugada concreta, el VAR se pone en marcha para revisar y repasar la polémica desde diferentes ángulos, a cámara lenta… todo lo que esté a su alcance para salir de dudas.

Pero no todas las jugadas entran en la revisión del VAR. Sólo se aplica en cuatro supuestos:

1- Jugadas relacionadas con goles

2- Penaltis

3- Expulsiones

4- Confusiones con la identidad de un jugador

No hay un plazo de tiempo establecido para que los técnicos del VAR tomen una decisión en torno a cualquiera de estos cuatro lances del juego: se prioriza la precisión por encima del tiempo. Eso provoca que el juego se ralentice y que surjan críticas hacia el sistema de videoarbitraje.

Una vez tomada la decisión desde la sala del VAR, se la trasladan al técnico de campo y ahí pueden pasar varias cosas:

- Que no les discuta nada y dé por válido su veredicto.

- Que no lo vea tan claro como ellos y quiera revisarlo él mismo, acercándose a una cámara a pie de campo para revisar la jugada y tomar su propia decisión porque la decisión final siempre será del árbitro de campo, independientemente de lo que diga el VAR.

Dale al play a este vídeo de laSexta Xplica para resolver todas tus dudas sobre el VAR.