Una joven británica todavía se está recuperando del bautizo al que asistió el domingo. Después de estar todo el día bebiendo, cogió un vuelo a Ibiza y cuando recuperó la cordura se vio en el aeropuerto con lo puesto y buscando un vuelo para poder llegar a tiempo a su puesto de trabajo.

Rachael Wynn, de 32 años, se fue de bautizo el domingo en Manchester y decidió seguir de fiesta acudiendo al cumpleaños de un amigo. Llevaba todo el día bebiendo cuando habló con unos amigos que estaban de vacaciones. "Estaban en Ibiza y me preguntaron si quería venir", cuenta al diario Manchester Evening News.

En estado de embriaguez, Rachel cogió un taxi y alrededor de las dos de la madrugada del lunes subió a un avión rumbo a Ibiza con tal sólo su pasaporte y su tarjeta bancaria. Al despertar en el aeropuerto tenía vagos recuerdos de lo ocurrido. "Es la cosa más estúpida que he hecho", asegura.

Desesperadamente intentó coger un vuelo que la llevara de vuelta a Manchester lo antes posible. Sin embargo, no había vuelos disponibles hasta el miércoles. Así que llamó a su a su jefe y le explicó lo ocurrido. "Estaba molesto" asegura.

La borrachera le costó una buena resaca, más de 700 euros y casi su puesto de trabajo.