Miles de personas han acudido este fin de semana al Festival de música Strawberry de Wuhan (China), lugar donde se detectaron los primeros casos de COVID-19 en diciembre de 2019 y que ahora ha parecido olvidar los estragos de la enfermedad. La gran mayoría de los asistentes iban sin mascarilla, evidenciando lo que es la nueva normalidad china.

Los miles de asistentes celebraron el puente nacional del Día de Mayo bailando, saltando y chillando mientras sus artistas favoritos tomaban el escenario. Era la vuelta de esta cita después de que el año pasado tuviera que cancelarse por el COVID-19.

Según ha detallado un portavoz de la organización a Reuters, el número de asistentes se ha reducido este año. Pero el sábado allí se encontraban 11.000 personas, la mayoría sin mascarillas.

Las imágenes chocan ya que Wuhan fue la primera ciudad donde se detectó el coronavirus que ha puesto patas arriba el mundo y fue la primera localidad en confinarse: más de dos meses de plenas restricciones durante el cerrojazo de principios de 2020. Desde entonces, de acuerdo con los datos oficiales de las autoridades chinas, Wuhan ha permanecido prácticamente sin detectar casos de virus.

"El año pasado sufrimos mucho por el coronavirus", dice a la agencia Gao Yuchen, un estudiante de 23 años y asistente a la cita musical. "No ha sido fácil llegar a donde estamos hoy. La gente se ha esforzado mucho y ha pagado un alto precio. Estoy muy emocionado de estar aquí", asegura el joven.

En China se han detectado apenas decenas de casos de la enfermedad, la mayoría de ellos importados de otros países. El número de casos confirmados es de 90.671, en tanto que la cifra de muertos asciende a 4.636, la mayoría habitantes de Wuhan. Más de 265 millones de ciudadanos chinos han recibido las vacunas contra el COVID-19.