El volcán de La Palma cumple un mes de destrucción. Un mes desde que el pasado 19 de septiembre comenzara su actividad eruptiva y empezase a expulsar lava. 30 días de agonía para miles de palmeros que lo han perdido todo, viviendas y trabajos, y otros muchos que miran con miedo el inexorable avance de la lava.

En esta trigésima jornada, la lava continúa su avance imparable hacia La Laguna. Uno de los dedos de la colada norte ya se ha adentrado en el barrio y de su rumbo dependerá la destrucción que genere a su paso. Actualmente, avanza a una velocidad de 10 metros por hora.

Una erupción volcánica que el sistema europeo de satélites Copernicus ha calificado como la más importante desde 1585. Una muestra de ello son las imágenes que nos ha dejado este mes. Una de las últimas, la de anoche, tomada por técnicos de Involcan.

 

Con cuatro bocas de emisión activas en este momento, el volcán de La Palma ha arrasado ya más de 800 hectáreas y ha expulsado más de 80 millones de metros cúbicos de lava. Es el volcán más monitorizado del planeta y gracias a ello, gracias al trabajo de la Ciencia, no hay que lamentar ninguna pérdida humana. Tal vez esa es la única buena noticia que podemos extraer de un mes de tragedia. Más de 7.000 personas han sido evacuadas y otras muchas están confinadas por la mala calidad del aire.

La isla de La Palma, la isla bonita, ha cambiado para siempre. Hoy las diferentes coladas se mantienen en una fase de "estabilidad y lentitud", aunque preocupa especialmente el avance de una de las lenguas al norte, que se ha reactivado y se adentra ya en el núcleo urbano de La Laguna. También en el norte, la colada más cercana al mar ha reducido hoy su distancia hasta los 30 metros y los expertos advierten de la inminente creación de una nueva fajana.

Cuando se produzca este nuevo choque térmico con el agua, se confinará a más núcleos del municipio de Tazacorte que los que ya obligó la colada primigenia, la que atravesó Todoque y generó la fajana, según apunta el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende.

La otra colada que amenaza al centro de La Laguna, cuya población fue evacuada la semana pasada, está a unos 200 metros del agua, pero la dirección que pudiera coger, porque ahora está prácticamente "parada", sería hacia el suroeste y se acabaría uniendo con la que más ha avanzado hacia el mar. Morcuende ha subrayado también que se ha apreciado en las últimas horas "una clara pérdida de aportación" de lava a las coladas, que en vez de avanzar están aumentando en espesor.

También se ha reducido ligeramente la actividad sísmica, con 25 movimientos registrados durante este martes, la cifra más baja desde el pasado 1 de octubre. El de mayor magnitud ha llegado a los 4,5 puntos sobre las 15:10, y se ha producido a 36 kilómetros de profundidad.

Mientras, el tráfico aéreo en el aeropuerto de La Palma permanece hoy operativo, pero con retrasos en los vuelos interinsulares ocasionados por la nube de ceniza volcánica y gases, que forma ya una columna de 5.000 metros de altura, y afecta principalmente al oeste de la isla. El aeropuerto de Tenerife opera también con normalidad, si bien ayer lunes hubo cancelaciones y desvíos de vuelos. La dirección del Pevolca, Plan Especial de Protección Civil y Atención a Emergencias por Riesgo de Volcánico, ha recomendado a la población de El Paso que al menos hasta este martes, entre las 14 y 21 horas, permanezcan en interiores a la vista de las condiciones meteorológicas desfavorables para la calidad del aire que anuncian la intrusión de calima y viento procedente del mar.