LA 'NUEVA' GENERACIÓN

Los videojuegos dejan de ser solo cosa de niños: así es la iniciativa 'Golden Gamers' que pone a octogenarias a los mandos

Los detalles Según los expertos, jugar a videojuegos frena el deterioro cognitivo y ayuda a la "capacidad de reacción": "Genera muchos refuerzos positivos".

Dos señoras, jugando al Tekken 8
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Los videojuegos han dejado de ser solo cosa de niños. De chavales jóvenes. De adolescentes. De quinceañeros quedando en sus casas para agarrar el mando o poniendo el online a funcionar para competir con a saber quién a lo largo y ancho del mundo. Porque la industria ha cambiado. Porque ha madurado. Porque ha ido 'arrastrando' a los que en los 90 disfrutaban con la Super Nintendo y que ahora, tres décadas después, lo hacen con la Switch 2.

Los que siguen sonriendo cuando encienden la PS5 del mismo modo que cuando encendían el interruptor de 'power' en su MegaDrive. Los que sintieron el enorme avance que supusieron juegos como Super Mario Bros. 3, Tomb Raider, Street Fighter II o The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Los que se han quedado, con nuevas sagas como Uncharted o God of War. Con un incombustible Mario Kart. Los que siguen sintiendo esa emoción cuando sujetan el mando.

Y también quien se ha sumado al movimiento. Esos nuevos adeptos y adeptas que rompen con lo establecido. Que tienen 91 años, como Mariluz. Que, como Gloria, suman ya 80 primaveras. Personas que pasan del dominó y de las cartas porque prefieren darse de tortas al Tekken 8.

"Los videojuegos me hacen sentir emoción", dice Mariluz. Y sí, cierto es, y también lo es que son algo más que un hobby para ellos porque, señalan los expertos, ayuda a frenar el deterioro cognitivo. "Es interactivo. Necesitas una capacidad de reacción y fomenta la velocidad. Genera muchos refuerzos positivos", cuenta Carlos García Tardón, Doctor en Ocio y en Desarrollo Humano.

La mujer, protagonista a los mandos

Así es el tramo de edad conocido como 'Golden Gamers'. Porque todo ha cambiado. Porque, como los Pokémon, ha evolucionado. La mayor concentración de jugadores ya no está entre los 11 a los 14. Está entre los 15 a 24... y más hacia arriba. Y ellas, además, toman el protagonismo y el mando en la franja de edad de los 45 a los 64.

Porque quienes en los 90 eran chavales ahora son adultos sin intención de dejar de jugar. "Me imagino jugando toda mi vida. Siguen saliendo juegos que sorprenden, con nuevas ideas", relata Luis Miguel Calzada, editor de 'Desconsolados'.

Todo, más allá del mero entretenimiento. Más allá de simplemente disfrutar y pasar el rato. Como él dice, los videojuegos sirven para algo más: "Con ellos he aprendido inglés y cosas de historia".

Normal, porque en los 90 raro era el juego que llegaba traducido. Raro era el juego de rol japonés, el RPG, que llegaba con textos en castellano hasta Final Fantasy VII. Y más raro era el que llegaba doblado hasta ese Alfonso Vallés haciendo de Solid Snake en Metal Gear Solid.

Ahora es algo normal y habitual. Se da ya por hecho que las nuevas entregas de Persona y de Yakuza, o Like a Dragon, estarán en nuestro idioma. Se da por hecho que con Assassin's Creed vas a viajar a épocas que no se han vivido como el antiguo Egipto o el Japón feudal. Y también se da por hecho que jugar ha dejado de ser cosa de niños.

Un comienzo que no tiene un final

De unos niños que han crecido. Que han dado el salto, generación tras generación, de esas Atari a los llamados ordenadores consolizados tipo Steam Deck. Que han visto a Super Mario, a Sonic, a Lara Croft, a Jill Valentine y a Kratos. Que siguen disfrutando, y van a seguir haciéndolo, con el que es su hobby favorito. Con algo que es algo más que su hobby favorito.