Poniendo en riesgo su salud
Un usuario de una residencia de Madrid, en huelga de hambre desde hace 16 días para denunciar la mala calidad de la comida que reciben
Los detalles El presupuesto por persona es de menos de siete euros para cuatro comidas diarias. Por ello, los residentes de un centro denuncian que es incomible. Marcelo lleva más de medio mes sin comer.

Resumen IA supervisado
En una residencia de Madrid, los mayores reciben cuatro comidas diarias por menos de siete euros, pero denuncian que son incomibles. Marcelo, uno de los residentes, lleva 16 días en huelga de hambre para protestar por la baja calidad de la comida, que proviene de un único proveedor. A pesar de su grave estado, sigue sin comer, exigiendo una solución escrita. Carlos, otro residente con una patología grave, no puede sumarse a la huelga, pero confirma que la comida es insalubre, llegando a ser retirada por mal olor. La dirección del centro aún no ha ofrecido una solución clara.
* Resumen supervisado por periodistas.
Una residencia de Madrid ofrece a las personas mayores que allí viven cuatro comidas diarias por un presupuesto de menos de siete euros por persona. Sus usuarios denuncian que se tratan de platos incomibles y las quejas son tales que la única solución que ha encontrado Marcelo es ponerse en huelga de hambre para que se les escuche.
El hombre, que lleva 16 días sin comer, cuenta que va "tirando a base de mucho líquido, agua, cafés y cigarrillos". "La comida llega a través de una sola empresa de proveedor único, que es de muy baja calidad", señala Marcelo, quien hace una petición: "Que piensen que los mayores que estamos aquí podríamos ser sus padres".
Por su parte, Carlos padece una grave patología que le impide acompañar a Marcelo en su huelga de hambre, aunque también asegura que la comida que reciben roza la insalubridad. "En algún caso hasta han tenido que retirar la comida porque olía mal y la gente estaba protestando y dando con los valos en la mesa", recuerda.
Mientras, Marcelo lleva 16 días sin comer nada, poniendo en grave riesgo su salud, sin solución a la vista y sin una respuesta clara por parte de la directora del centro. "Me ha dicho que va a tener unas reuniones, que va a intentar solucionarlo y que ella lo que quiere es que yo coma", ha expresado el hombre, quien subraya que tomó la decisión de comenzar una huelga de hambre tras "haber hecho de todo, como protestas y carteles" para denunciar la situación.
Completamente agotado, hambriento y sin fuerzas, y poniendo en riesgo su salud para ser escuchado, el usuario de la residencia de mayores de Madrid asegura que continuará sin comer hasta que reciba una solución por escrito.
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