La Guardia Civil tiene más esperanzas en recuperar el cuerpo de Tomás Gimeno, el padre que secuestró y presuntamente mató a sus hijas en Tenerife, que el de la pequeña Anna. Y esto es así, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, por tres elementos clave.

Así, la zona de aguas profundas donde el buque oceanográfico Ángeles Alvariño tiene algunas ventajas para la conservación de cuerpos. En primer lugar, tal y como detalla la abogada y criminóloga Beatriz de Vicente en el vídeo que acompaña estas líneas es la baja temperatura del agua. En esas zona, apenas supera los dos grados centígrados.

La segunda clave, además, es que en esas aguas tan profundas apenas hay oxígeno, por lo que tampoco existen depredadores que pudieran deteriorar los cuerpos a pesar de que lleven casi dos meses sumergidos.

Por otro lado, la presión de las profundidades también 'ayuda' a la hora de permitir un mejor mantenimiento.

Según ha podido saber el jefe de investigación de laSexta, Manuel Marlasca, los investigadores creen que hay más posibilidades de hallar a Gimeno que a su hija porque dudan que Anna llegase a tal profundidad. Una de las bolsas de pádel que encontraron lastradas por el ancla estaba rasgada y dentro no había nada. En la otra, se encontró el cuerpo de la pequeña Olivia.

Con todo, el análisis de restos de dicha bolsa de deporte sería complejo ya que las niñas habrían sido envueltas primero en una toalla, seguidamente en una bolsa de basura y de ahí a la deportiva.