El primer gran aviso de que algo no iba bien en el Mar Menor fue en 2016, cuando aunque no hubo mortandad de peces se perdió el 85% de la pradera verde. Tres años más tarde arrancaba la pesadilla y aparecían 3.000 kilos de peces muertos en la orilla por falta de oxígeno. Esa cifra ya se ha superado en 2021 y hasta ahora hay cinco toneladas de peces sin vida.

Y dadas las circunstancias, ¿podemos considerarlo una crisis puntual? El Partido Popular lleva 26 años de Gobierno en Murcia, y siempre ha apuntado a un problema puntual. En 2018, Teodoro García Egea aseguraba que el mar estaba "más vivo que nunca" y se refería así a quienes criticaban lo que está sucediendo en la zona: "A quien critique le invito a que me llame que yo le llevaré a ver caballitos de mar conmigo".

Pero según los ecologistas esta es una crisis con historia que tiene un culpable: los agricultores. "El factor que más está contribuyendo a eutrofización es la agricultura, sobre todo la intensiva e industrial", destaca Julio Barea, responsable de la campaña de agua de Greenpeace.

Por su parte, los agricultores se defiende apostando por una culpa compartida, es decir, reconociendo su parte de influencia en esta situación pero también señalando a quienes han permitido que en la zona se construyan "edificaciones monstruosas".

Con la nueva crisis que sufre el mar, hace unos días, Pablo Casado desvinculaba a los productores y lo achacaba a los nitratos acumulados en acuíferos. "No vienen por unos vertidos directos del sector agrícola que están prohibidos, sino que muchas veces están aflorando por acuíferos a los que llegaron hace muchos años", defendía durante un mitin.

En toda esta tragedia el punto en común parece estar claro: se debe actuar conjuntamente y desde ya. "Hay que restaurar la gobernanza y que se actúe conjuntamente", señala la investigador del Centro Oceanográfico de Murcia. Pero esta, la de "que los políticos y las administraciones se pongan de acuerdo y se pongan a trabajar", es también una de las partes más problemáticas, como indica el portavoz de Greenpeace.

Y pese a las dificultades que saben que entrañan, los expertos piden una solución ya, porque si no se toman medidas el Mar Menor estará sentenciado.