Los Mossos d'Esquadra finalmente han iniciado el desalojo de la rave ilegal que se prolongaba desde el jueves en una nave abandonada de Llinars del Vallès, en Barcelona, tras más de 40 horas de fiesta ininterrumpida con unos 300 asistentes, que pretendían alargar hasta el lunes en plena pandemia.

Durante la intervención se han producido momentos de tensión dentro del recinto: el operativo ha dejado imágenes de empujones y participantes tratando de huir a la carrera y en coche cuando los agentes han accedido al interior de la nave. Algunos, sin mascarilla, incluso se han dirigido a los agentes, tratando de negociar.

Según el comisario de los Mossos, David Boneta, no se ha actuado antes porque era necesario "saber qué protocolos a nivel de salud" había que seguir. Según ha explicado, antes de proceder al desalojo los agentes trataron de disuadir a los asistentes, sin éxito.

"Intentaron hablar para saber cuáles eran sus intenciones, que tenían que abandonar la fiesta. Pero estas personas no atendieron sus requerimientos, no quisieron dialogar", ha detallado.

Desde el mediodía, un operativo de agentes de los Mossos y Policía Nacional realiza el desmantelamiento de la fiesta, cuyos participantes, de distintas nacionalidades, dicen que nadie les pidió en ningún momento documentación. "No nos pidieron, ni a mí, ni a mi amigo, ni a nadie, ni documentación ni test de alcoholemia ni nada", apunta uno de ellos.

Desde la Conselleria de Salud, se ha pedido que se identifique a los participantes y que sean sancionados. Todos los que han abandonado la fiesta ya han sido multados por saltarse las restricciones frente al coronavirus y no respetar las medidas de seguridad.

Según los Mossos, solo por asistir al evento pueden enfrentarse a multas de hasta 3.000 euros, y hasta 600.000 en el caso de los organizadores.