Dos meses después de que el volcán de La Palma entrara en erupción, los supermercados de la isla no han dejado de trabajar. "De momento no hemos tenido ningún problema", afirma el jefe de una de las tiendas. Por ahora, allí han conseguido mantenerse abastecidos de alimentos en todo momento.

Pero, ¿cómo lo han logrado? Ignacio García, director general de Asociación de Empresas de Supermercados (ASEDAS) asegura que esta crisis está demostrando que la estructura de la distribución con un modelo de proximidad "es muy eficiente también para garantizar el abastecimiento''.

La isla de La Palma cuenta con 55 establecimientos de gran consumo y los productos han seguido llegando a todos ellos gracias al transporte marítimo, cuyos servicios se han reforzado durante la erupción, para luego almacenarse en grandes plataformas.

Algo que, según Tomás Barreto, presidente de la Asociación de Supermercados de las Islas Canarias (ASUICAN), significa que resistirían "en el supuesto de que haya una interrupción del transporte marítimo" hasta un mes con el stock que ya tienen.

Posteriormente, por las carreteras, los transportistas siempre encuentran el camino para que los productos lleguen a su destino. "No ha habido problema ninguno para poder surtir los demás supermercados de la isla", asegura uno de ellos, Marcelo Concepción, que apunta que, eso sí, no entran dentro de la zona de exclusión.

Gracias a toda esa cadena humana de trabajo, las estanterías de los establecimientos lucen como antes de la erupción del Cumbre Vieja. No obstante, la situación sí que ha afectado a los productos más locales, como el queso palmero, que, según explica José Gabriel Barreto, director general de Tomás Barreto S.A., "ha tenido ciertas dificultades en su producción, tanto por granjas que se han visto directamente afectadas o bien por la propio afección a los animales que supone la erupción".