Un sacerdote chileno fue pillado completamente desnudo pidiendo sexo a un menor de 16 años y lo reconoció todo ante las cámaras: "Fue un error mío, lo reconozco. Siento vergüenza horrible, no sé si seguiré como cura".

Mandaba mensajes eróticos y audios como estos: "Suelte un poquito más el elástico y le aseguro que le saco sus calzoncillos de puro golpe". Luis Rubio había llegado incluso a condenar los abusos de otros sacerdotes en sus homilías.

Pero esos mensajes sexuales que él creía mandar a un menor, eran en realidad a una joven que se propuso desenmascararlo. La conferencia episcopal chilena la ignoraba y le pedía pruebas. La excusa del obispo es esta: "Yo no estudié para detective, estudié para pastor y servir a la gente".

Rubio y otros 13 curas más han sido ya suspendidos por testimonios tan aberrantes como este: "Yo tuve que hacer sexo oral debajo de una sotana y eso sí que es horrible".

Décadas de abusos sexuales a menores que ahora la iglesia de Chile debe reparar con algo más que pedir perdón.