Un chico de tan solo 20 años ha muerto tras tirarse por una cascada de 12 metros en Pedrosa, Burgos, una de las más peligrosas de España. Hizo una pirueta, se rompió el cuello y se ahogó.

Esta práctica prohibida se repite cada verano. Hace 12 años otro joven quedó tetrapléjico en el mismo lugar. "Alguna vez he saltado yo desde aquí", reconoce un bañista.

Otro de los lugares más problemáticos es el canal de riego del río Júcar, en Antella (Valencia). Un lugar sin ley en el que no está permitido meterse, pero donde los saltos desde las rocas y los baños con colchonetas a contracorriente son más que habituales.

El último ahogado fue un joven de 24 años en 2016. Esta es una de las 50 zonas peligrosas de toda la Comunidad Valenciana, una de las regiones españolas con más puntos negros.

En el País Vasco, por su parte, se producen dos lesionados medulares al año por realizar saltos imposibles desde el muelle del Club Náutico de San Sebastián.

Y en las canteras de Alpedrete, en la Comunidad de Madrid, sobre todo son jóvenes los que hacen suya una zona prohibida de 14 metros.

También Andalucía cuenta con una zona peligrosa, la Playa del Faro de Trafalgar, en Cádiz. Es la más peligrosa de España y una de las más peligrosas del mundo. En una semana han tenido que rescatar a tres personas y se registra una media de 15 rescatadas cada verano.

También se la juegan en Rianxo, A Coruña, donde se tiran desde un puente del paseo marítimo. Solo el año pasado seis personas ingresaron en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo con lesiones medulares por zambullidas de riesgo.