Caso resuelto... casi medio siglo después. Es lo que ha permitido la ciencia a las autoridades de Nueva York, que han podido esclarecer, gracias a la genealogía forense, el asesinato de un veterano de guerra cometido en 1976.

La Fiscalía del Distrito de Queens así lo ha anunciado en un comunicado en el que explica que Martin Motta, que ahora tiene 75 años, se ha declarado culpable en primer grado del homicidio de un veterano de 81 años de la Primera Guerra Mundial tras 46 años eludiendo a la Justicia.

Según la fiscal, la resolución de este caso supone la primera aplicación con éxito de la genealogía genética forense en la ciudad de Nueva York.

El caso sin resolver se remonta a la desaparición, en diciembre de 1976, de George Clarence Seitz, un octogenario veterano de guerra que fue visto por última vez abandonando su vivienda en Jamaica, Nueva York, cuando se dirigía a cortarse el pelo.

Décadas después, en marzo de 2019, se encontraron restos humanos -la pelvis y parte del torso- enterrados bajo cemento en un jardín de Queens. El cuerpo, según el Ministerio Fiscal, había sido desmembrado, pero el hallazgo permitió obtener un perfil de ADN que fue cruzado con varias bases de datos, sin éxito. Sin embargo, la Policía de Nueva York y la Fiscalía recurrieron a un laboratorio privado, que utilizó pruebas avanzadas para crear un completo perfil genealógico de los restos óseos, que fue entregado al FBI.

De esta manera, pudieron confirmar que los restos pertenecían a Seitz y sus pesquisas les permitieron identificar a la víctima como un cliente habitual del acusado en una barbería y vincular a este con el crimen.

Los investigadores contaron además con testimonios de testigos y búsquedas de registros a través de varias agencias en cinco estados y las pruebas acabaron revelando que Motta apuñaló mortalmente a la víctima en la cabeza y le robó entre 7.000 y 8.000 dólares. Así, el crimen ha quedado resuelto y su autor se enfrenta ahora a 20 años de prisión.