Una familia de Nueva York vive una pesadilla similar a la de la película de Alfred Hitchcock 'Los pájaros', solo que en este caso son voraces buitres negros los que han invadido su mansión de vacaciones en Palm Beach, Florida, Estados Unidos.

El diario digital 'The Palm Beach Post' contó las tribulaciones de los Casimano en una nota acompañada de un vídeo en el que se ve la piscina de la mansión, valorada en más de 700.000 dólares, plagada de esas aves carroñeras.

 

El olor que rodea la casa es igual al de "miles de cadáveres en descomposición", señaló Siobhan Casimano a ese diario, cuya información es reproducida por los principales medios de Miami.

Los buitres, o Coragyps atratus según el relato, regurgitan y defecan por todas partes y además golpean con sus potentes picos los automóviles de la familia si los dejan fuera del garaje.

De las mosquiteras que protegían la piscina no queda nada y los buitres, que son más de 20, también han invadido la barbacoa.

Una vecina de los Casimano que también sufre la presencia de los buitres, Cheryl Katz, dijo a The Palm Beach Post que hay otro vecino que alimenta a esas aves y a otros animales salvajes con comida para perros e incluso pollos.

Katz, que padece una grave enfermedad que la hace propensa a las infecciones, ha tenido que llamar a la policía para que ahuyentase a los buitres de su casa en alguna ocasión y llamado a organismos dedicados a los animales sin mucho éxito.

Los buitres negros americanos están protegidos por la Ley de Aves Migratorias vigente desde 1918 y es difícil conseguir permisos para actuar contra ellos, dijo el presidente de la asociación de vecinos de la urbanización Ibis, donde se encuentra la casa de los Casimano y de Katz.