El día de la madre de este año -2 de mayo- nunca volverá a ser igual para Mayte. Aquel domingo recibió una paliza en la cola de una atracción del Parque Warner, en Madrid, por defender a su hijo, que es autista.

El niño, de 11 años, procedía a acceder a una atracción en la que tenía prioridad cuando un adulto empezó a insultarle, según un comunicado de la asociación 'ProTGD' que asiste a niños con autismo y a la que pertenece la madre del menor.

Mayte, según ese comunicado, trató de hablar con el hombre para que detuviese su comportamiento porque el niño estaba nervioso. En vez de palabras, lo que recibió -según la asociación- fue una paliza que la dejó inconsciente y con una secuela difícilmente borrable: la del estigma social de la discapacidad.

Ana Vidal, coordinadora de la asociación, asegura que la madre está bien, que hablan a diario y que va "un poco mejor, asumiendo las cosas… Físicamente está mejor pero a nivel de ánimos está muy afectada".

Quien peor lo está pasando, dice, es el niño. Estudia en una fundación donde se le proporciona apoyo psicológico habitual pero, aparte, ahora acude a otro profesional para borrar la huella que le ha dejado "el hombre malo", como así lo define y a quien tiene en la boca casi todo el día: "Es un niño muy repetitivo, pero tratan de explicarle de la mejor manera posible que lo sucedido no es normal", esgrime Ana.

A la espera de juicio

Cuando los hechos tuvieron lugar y se conocieron, la coordinadora de la asociación se puso en contacto con Parque Warner. "Desde la asociación hay buena relación con ellos", explica Ana. Asegura que desde el primer momento han sido muy amables con Mayte y que el director la ha llamado para proporcionarle su "apoyo y su cariño": "No sé qué medidas pueden tomar. Lo condenan y no es agradable para ellos, pero como esto va por vía judicial… Poco pueden hacer", argumenta la coordinadora.

Fueron las enfermeras del Parque quienes asistieron a la víctima en primera instancia. "El parque no se ha lavado las manos", relata Ana, y continúa: "No pidieron ambulancia. La curaron allí y luego la mandaron al hospital". Allí fue donde la trataron las contusiones y la lesión cervical que sufrió después de la paliza que le propinó el hombre, de unos 40-50 años.

El varón, según cuenta Ana, no fue detenido y cuando llegó la Guardia Civil, le tomaron declaración, le pidieron sus datos y se fue a su casa. El día 10 llegó la citación para el juicio rápido pero se canceló a los minutos: "La forense presentó partes de lesiones y fotografías y la jueza y el fiscal cancelaron la audiencia al momento (…) Al contar con tratamiento médico no pudo quedarse en juicio rápido. Ni siquiera dio tiempo a las partes a declarar". Ahora están esperando a la fecha del juicio.