El 'Efecto Foehn', meteorológicamente hablando, consiste en que cuando una masa de aire frío con un gran número de nubes cargadas de lluvia se encuentra en su camino con una pared de montañas que obstaculiza su desplazamiento horizontal debe sortearlas ascendiendo para después descender y continuar su camino.

Ahí es cuando se produce el gradiente adiabático, que consiste en que según va ascendiendo esa masa de aire para sortear la montaña va bajando su temperatura -al ritmo de unos 0,65ºC cada cien metros- y en el momento que llega a la corona desciende rápidamente, tanto el aire como la temperatura del mismo, dejando atrás las lluvias y soplando viento seco -la temperatura del aire baja de golpe alrededor de 1 grado centígrado por cada cien metros de montaña que desciende-.

No sólo son los suizos los perjudicados por el efecto Foehn, ya que hay un gran número de países que se ven afectados por él. En nuestro país sucede en las zonas de cordilleras montañosas como la Cornisa Cantábrica, los Pirineos, las Islas Canarias o la Sierra de Gredos.

Precisamente es lo que ha ocurrido esta semana en el Cantábrico, donde se ha pasado del invierno al verano con casi 20 grados de diferencia: esto se debe al ‘Efecto Foehn’ que hace llegar aire cálido a las costas.