La reciente muerte de un niño de cinco años tras el ataque de un perro en Lucena, Córdoba, ha hecho saltar las alarmas en muchas familias en las que conviven niños pequeños y cans. Por eso, laSexta ha consultado con veterinarias y expertas en educación canina para aprender a interactuar con los animales.

Lo primero, explican, es saber que el perro necesita su espacio. "El niño no tiene que abrazar o meter el dedo en las orejas al perro", indica María Estada, veterinaria y etóloga de Mi perro 10. Lo ideal es que arranquen con un proceso de sensibilización: que den paseos juntos, que el niño le de de comer.

También deben de entender que el perro no es un juguete a pilas, y tanto el dueño como el animal tienen que respetarse. Si el perro empieza a mostrar agresividad es un síntoma de miedo, de protección de recursos o de dolor, y no lo podemos controlar.

Por eso, la única manera de estar tranquilos mientras conviven perro y niños son "las tres eses": "Supervisión, supervisión y supervisión". No dejarlos solos ni con el perro más dócil.

Además, es importante elegir bien la raza del perro que metemos en una familia con niños. "Si es un perro adoptado que no sabes cómo ha sido su pasado tienes que asesorarte bien. En ese caso, mejor evitar los de razas potencialmente peligrosas. También tenemos que leer sus señales", cuenta la experta.

¿Cómo actuar con perros ajenos?

Cuando se trata de perros desconocidos, de los que nos encontramos cuando vamos por la calle dando un paseo con los niños o cuando estamos sentados en una terraza o un parque, también hay que tomar precauciones.

Aunque el perro aparente ser dócil, no se le debe de tocar sin permiso del dueño y sin permiso del perro. Si el animal nos retira la mirada o se echa para atrás es una señal para que no nos acerquemos.