El calentamiento global supone una grave amenaza para los pueblos indígenas que habitan el Ártico, según han señalado en Roma algunos de sus representantes. Estos han reclamado que se reconozcan sus derechos ante una crisis que afecta especialmente a esta región.

A finales del siglo XXI, la subida media de las temperaturas oscilará entre los dos y cuatro grados centígrados en todo el mundo de no frenarse el cambio climático. Un aumento que, en el caso del Ártico, podría ser el doble de intenso.

Si se dan inviernos más suaves, más cálidos, las especies de pescado que llegan a estas aguas desde otras más calientes cambiarán su ruta en busca de ambientes más fríos.

Un cambio que impactará directamente en el modo de vida de los indígenas, que, hasta ahora, han tenido "flexibilidad", adaptando sus conocimientos tradicionales a las condiciones extremas, según ha explicado Gunn-Britt Retter, jefa de la unidad ambiental del Consejo Sami de Noruega, en un seminario en la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de la ONU.

En la región de Laponia habitan los samis, el único pueblo indígena de Europa, que cuenta que con una población de unas 800.000 personas repartidas por Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia.

"Necesitamos que se reconozcan nuestros derechos y participar más en las decisiones políticas para poder adaptarnos a los cambios en el ambiente", ha asegurado Retter. La representante ha señalado que los países necesitan reducir urgentemente las emisiones contaminantes.

Estas son, también, responsables de la mayor acidificación de los océanos, que afecta de manera especial al Ártico, donde se espera la extinción de ciertas especies a nivel local.

Por su parte, el jefe del Comité legal del Parlamento Sami de Finlandia, Veikko Feodoroff, ha apuntado que la pesca no es solo su principal actividad y base de su alimentación, sino también un modo de "conectar con la naturaleza, la lengua y la cultura".

Ante problemas como el cambio climático o la reducción del número de pescadores a raíz del aumento del turismo, la pesca industrial y ciertas regulaciones, Feodoroff ha destacado la importancia de reconocer los conocimientos tradicionales, manejar sus propios recursos y rehabilitar los ecosistemas dañados.

La especialista de la FAO Florence Poulain ha recordado que el Acuerdo de París de 2015 contra el cambio climático establece que la adaptación al clima debe guiarse por "la mejor ciencia disponible y los conocimientos tradicionales indígenas".