La Policía que investiga el caso de las menores tuteladas por la Comunidad de Madrid que fueron prostituidas trabaja ahora por desenganchar a las niñas tanto de las drogas, como del ambiente en el que se movían para que puedan pasar página y superar lo ocurrido.

De hecho, fueron los propios agentes quienes trasladaron a las niñas a sus casas estas pasadas Navidades (en las fiestas señaladas, los días 24 y 31 de diciembre, así como el 6 de enero), para proceder a recogerlas al día siguiente.

Según ha podido saber laSexta de fuentes cercanas a la investigación, una de las menores aseguró a los agentes que, durante un año, estuvo dando uno o dos servicios sexuales diarios. La trama pagaba a las niñas con una micra de droga, 10 euros o hasta 70 euros por los servicios.

El trabajo de los Policías ha consistido en ganarse su confianza para que las menores compartieran con ellos lo sucedido, de tal manera que pudieran avanzar con la investigación. Así, incluso las han llevado a merendar.

El estado anímico de las jóvenes es tal que una de ellas, al llegar al centro cerrado en el que han logrado internarla, pidió otra almohada, como si fuera un peluche.