La pandemia está obligando a cerrar muchos negocios que no son capaces de sobrevivir económicamente a meses y meses sin ningún tipo de actividad. Esta vez, quien se despide para siempre es un auténtico icono de la noche madrileña, la histórica sala de conciertos y discoteca Joy Eslava, ubicada en la céntrica calle de Arenal, según informa 'Onda Cero'.

La decisión la ha tomado el dueño de la sala, Pedro Trapote, después de que la sala permaneciese cerrada desde el pasado mes de marzo a causa de la crisis del coronavirus y no tuviese todavía ninguna perspectiva en el horizonte de cuándo podría volver a arrancar su actividad.

En España el ocio nocturno ha quedado completamente restringido, y en la mayoría de comunidades autónomas permanece aún el confinamiento nocturno que prohíbe estar en bares, restaurantes o en la propia calle a partir de una determinada hora.

Por eso, tras casi 40 años de historia, la Joy Elava ha decidido cerrar y reconvertirse en un restaurante con espectáculos en directo. Hace una semana, el empresario que dirige la discoteca comentaba en una entrevista con 'Vanitatis' que mantener los locales sin poder abrirlos estaba suponiendo "la ruina en mayúsculas".

"Con el número de empleados que tenemos, que son 247, y por las obligaciones de pagos, la situación es muy difícil. Gracias a los ERTE, la gente va teniendo ingresos económicos. Es inviable, hoy por hoy, abrir los locales", reconocía al medio.