Tomás Plaza es una de las personas que estos días pone voz al maltrato que sufren quienes como él viven una residencia de mayores de la Comunidad de Madrid. A la actitud de desprecio y las malas contestaciones que reciben por parte de quienes deberían cuidarles, Tomás suma una alimentación que es una "especie de bodrio", con hamburguesas que "parecen de corcho" y sin productos frescos.

En una ocasión, cuenta, su mujer, recién salida de la UCI por una infección de orina se hizo sus necesidades encima y estuvo hora y media esperando a que la lavaran. Las denuncias por falta de higiene son muchas más, como por ejemplo cuando desapareció la dentadura de una interna y aparecieron dos señores con media dentadura puesta, recuerda Tomás a este medio.

La respuesta que ha recibido por parte de la residencia, que pertenece a la Comunidad pero que es de gestión privada, es una carta amenazante de la dirección. En esta misiva le animan a que si no le gusta el sistema que siguen se marche con su mujer a una privada.

Por increíble que parezca, esta es una situación que se repite en muchos otros centros de mayores de la región. Es el caso de Mariano Turégano y sus compañeros de la residencia Moscatelares, en San Sebastián de los Reyes.

Allí, los internos denuncian también la falta de comida que ha hecho, según explican, que más de una vez se queden sin cenar. Faltan incluso toallas de ducha y los residentes recurren a las sábanas para poder secarse.

Reconocen que reciben un trato muy alejado del que esperaban y merecen, y que ahora denuncian en su nombre y en el de otros compañeros que no pueden hacerlo.

Desde la Comunidad de Madrid aseguran que inspeccionan todas las residencias con dos visitas anuales, y ponen solución, aseguran, a cada queja. Ante este revuelo generado por la oleada de denuncias públicas han anunciado además la creación de un comité de ética para que casos como los de Tomás, Mariano y otros muchos residentes no se vuelvan a repetir.