La ola de frío siberiano llegó a Italia provocando copiosas nevadas en el norte y un frío intenso que ha llegado hasta los 20 grados bajo cero en algunas localidades.

A pesar de las dificultades del trafico, los romanos y turistas están disfrutando de la inusual nevada y de la belleza de los monumentos de la capital como el Coliseo o la plaza de San Pedro cubiertos totalmente de blanco.

 

La red del metropolitano permanece abierta, pero se han reducido los autobuses de transporte público y solo circulan aquellos con ruedas de invierno.

 

En los dos aeropuertos de la capital, Fiumicino y Ciampino, por el momento no se registran cancelaciones, pero se acumulan retrasos en las salidas y aconsejan a los pasajeros que consulten a las compañías con las que vuelan para tener mayor información.

La última vez que había caído una nevada de estas características fue en 2012.