La investigación de la muerte de Esther López en Traspinedo, Valladolid, ha dado un nuevo giro. Según ha podido saber laSexta, la Policía está inspeccionando el coche de Óscar, uno de los amigos de la joven.

Cuando comenzaron las investigaciones se inspeccionó el interior del vehículo, pero ahora se está analizando el exterior tras encontrar una pequeña hendidura en la parte delantera. Asimismo, se está revisando la llamada "centralita", un dispositivo que refleja cualquier episodio anómalo del coche, hasta un frenazo más brusco de lo habitual.

Los agentes encargados de la investigación han llevado a un perro especialista en detectar restos biológicos y están contando con la ayuda de peritos de la marca del vehículo para detectar si se ha cambiado alguna pieza. El coche se trata de un Volkswagen T-Roc de color gris oscuro en el que durante la inspección anterior se había encontrado ADN, aunque no sangre, de Esther en el maletero. Algo que se puede explicar, simplemente, con que haya dejado allí el bolso o prendas de ropa.

La autopsia refuerza la hipótesis del atropello

Los primeros resultados de la autopsia detectaron una luxación en la cadera y contusiones por todo el cuerpo. Unos signos que apoyarían la tesis de que la joven sufrió golpes al ser atropellada.

Aunque según las fuentes consultadas por laSexta cuando se conocieron estos resultados, esas heridas no tuvieron porque provocarle la muerte inmediata. De haber sido socorrida en ese momento, Esther ahora podría estar viva.

Esta teoría del atropello siempre ha estado sobre la mesa. Las recreaciones de recorrido con frenada y sin ella que la Guardia Civil hizo el 8 de febrero. Con la hipótesis del atropello hay que conocer ahora cómo fue, y sobre todo si fue intencionado. Si fue así, las pruebas recogidas en la carretera donde apareció el cuerpo son claves.

Hasta el momento, se han seguido varias líneas e hipótesis posibles y en el que se han investigado a tres personas, dos de ellas, los amigos de la joven que pasaron con ella su última noche.