La historia comienza cuando Valdira se queda embarazada de una niña con 40 años. La mujer sufrió complicaciones durante su embarazo, y tuvo que dar a luz por cesárea. La pequeña se murió sólo siete días después de nacer.

Fue un duro golpe para la madre, pero su hijo le animó a seguir intentándolo en otras clínicas. La edad de la mujer sumado a algunos problemas en su salud hacían que las probabilidades de embarazo sólo fueran de un 3%, tal y como ha contado Marcelo en una entrevista en Crescer.

Fue en ese momento cuando se le ocurrió al joven una idea. Él siempre ha querido ser padre, y había una forma de que los dos consiguieran su sueño: "Como ella quería tener un niño en casa y necesitaría el óvulo de una donante para proseguir con el tratamiento, sugerí que ella fuera el vientre solidario de mi hijo".

Tras una conversación entre Valdira y su marido, aceptaron la propuesta. Fue entonces cuando comenzó el complicado camino hasta que lograron su objetivo. Tuvieron que pasar por evaluaciones psicológicas hasta que comenzaron los intentos por quedarse embarazada.

Valdira recibía el óvulo de una donante anónima y era fertilizado con espermatozoides de Marcelo pero no fue hasta el cuarto intento hasta que se quedó embarazada. Además, la sorpresa vino cuando en la ecografía descubrieron que no venía sólo uno, sino dos.

La madre ya está en la 25 semana de gestación y están muy emocionados. Ella será su abuela y los hijos estarán a nombre de Marcelo. Él está contando todo el proceso en un perfil de Instagram.