Los padres de Lucía, la menor de 15 años desaparecida hace 48 horas en Massamagrell, Valencia, están sobrecogidos. Hace unas horas recibieron una llamada desde un número oculto, era ella, estaba llorando. La conversación duró 2 minutos y 46 segundos y no tuvieron tiempo de preguntarle en qué punto estaba, solo afirmó que estaba en Valencia.

La madre, quien atendió la llamada asegura que la voz fue suave, floja, como si no quisiese que nadie la escuchase: "Yo creo que la habían hecho algo". Antes de echarse a llorar y colgar dijo: "Ven a por mí, mami", cuenta la progenitora, Carmen Lara

Todo empezó el lunes en Pobla de Farnals. Lucía tuvo una llamada con su madre a las 14:30 horas, pero unas tres horas más tarde, su padre se percata de que no está en casa. Lucía había salido sin llaves, con cargador y con 250 euros, según sus padres, y su teléfono estaba apagado.

Francisco Marín, el padre, cree que puede estar con algún amigo: "Supongo que tiene que tener algún amiguillo que le ha inculcado algo. Que es mayor de edad y le ha metido cosas en la cabeza", relata a laSexta.

La menor de 15 años había sufrido episodios de acoso escolar. Sus padres llegaron a sacarla del anterior centro por este motivo, aunque el instituto ha negado a laSexta que la niña sufriera bullying.

La madre afirma que la niña ha estado pasándolo mal psicológicamente, pero ahora se encuentra bien y mejor en el nuevo colegio.

La Guardia Civil baraja como principal hipótesis la fuga voluntaria mientras los padres están a la espera de que un juez autorice el rastreo del teléfono y se pueda determinar la posición en la que estaba Lucía.

"Si alguien la tiene retenida que se ponga en mi pellejo, yo no quiero represalias para esa persona, solo que la deje venir a casa", ha explicado Francisco. Las próximas horas de la búsqueda son vitales para que Lucía vuelva a su hogar sana y salva.